Sporting Cristal cayó de local por 4-1 a puertas de su debut en Copa Libertadores. El único tanto celeste lo hizo el peruano Horacio Calcaterra.
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| Foto: Juan Alcántara |
Es que el fútbol es así, se tiene que reír de todo sin excepción. Está presente en resultados, jugadas y por ahí toques de suerte.
Inclemencia del sol en un horario que tiempo atrás no era tan fuerte como el de ahora. Las 11 de la mañana un horario clásico para todo hincha celeste pero que hoy, hay que tener más cuidado con el espectador que soporta las altas temperaturas y la fuerte radiación.
Vamos con el fútbol, comenzamos como siempre. Jugando con el balón al ras del césped, bien cuidado e intentando siempre la rotación del mismo como también de cada uno de los futbolistas en base a movimientos constantes.
Premio a ello el gol de un compatriota novel, Horacio Calcaterra. El buen Calca volvía al Gallardo con la estampa de ser más peruano que la papa y no ocupar ése cupo de extranjería restringido desde la Federación Peruana de fútbol.
¿Pero qué pasó después?
Seguidilla de encuentros, cansancio acumulado o ¿será el cambio brusco de nombres en el conjunto titular?
Difícil entender porque después del gol que normalmente es bálsamo para entablar mejor juego, se cayó repentinamente de nivel y actitud.
Pasar por una transición deprimente, de ser el líder del acumulado por puntaje y goles menos encajados a un pobre equipo sin sentido de reacción, realmente distinto a lo que se vio en las primeras fechas.
Hay responsabilidad en todos, alguien la tendrá que asumir porque así lo dicen los tablones de historia.
Hay muchos señalados, bien o mal. Por actuación por debajo, muy por debajo de lo que acostumbran a brindar (en la zona de calificación entramos detalladamente).
Se viene la copa, a un par de días nomas, esa copa donde somos aquel único representante. Digo único por envergadura de club grande, aquella copa donde hace buen rato se queda en la garganta la palabra "Clasificados".
Se viene Santos éste jueves con pocos nombres relevantes, al igual que Cantalao y miren qué pasó. Está claro que las historias son distintas y cada 90 minutos suelen cambiar, ese es el bendito fùtbol, porque si todo estuviese escrito, lo aburrido que sería. Pese a la derrota hay confianza y mientras la haya hay que luchar.
¡Fuerza Cristal!

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