Sporting Cristal perdió 0-1 ante Atlético Nacional en el estadio Nacional y complica sus chances de clasificar a Octavos de final. La última fecha enfrenta a Peñarol en Uruguay.
Cielo
oscuro, no hubo una luz al final del túnel. Hoy Cristal estuvo a oscuras en el
Nacional. Como a lo largo de la Copa, no fue un equipo que hizo respetar la casa. Y de
visita tampoco. Logró un agónico triunfo ante Huracán y un empate ante Peñarol.
Una idea de juego atractiva pero que falta trabajo e intérpretes. Más lo
último. Una idea de juego parecida a la Atlético Nacional pero con
individualidades mejores que las de Cristal (Ibarbo, Moreno, Armani y Guerra).
No hay punto de comparación. Tanto en defensa como en ataque. Un equipo
ordenado, rápido, sólido y contundente. Posesión y buen trato de balón. Un
equipo completo. Un equipo que viene sosteniendo una idea de juego durante un
buen tiempo y con buenos resultados a nivel local e internacional. No era poca
cosa.
Cristal
sufrió al inicio del partido. Atlético Nacional le quitó la posesión del balón
desde el inicio. Hoy, Lobatón no fue el organizador que requería el equipo
peruano. Absorbido por la presión del equipo colombiano y muy impreciso. Dejó
el terreno de juego exhausto. El gol de Nacional llegaría a los 13 minutos de
juego por intermedio de Víctor Ibarbo, la Figuera del cuadro cafetero. Una
buena acción individual empleando potencia y velocidad, fue capaz de vulnerar
la defensa de Cristal hasta que llegó Alberto Rodríguez para trabarlo dentro
del área. El juez sancionó la pena máxima, y el mismo Ibarbo ejecutó el
lanzamiento con gol. Era justo el resultado por lo que se veía en el juego.
Cristal fue de menos a más en el partido. Gabriel Costa y Horacio Calcaterra
fueron asumiendo el protagonismo del juego. Eran los más peligrosos del equipo
local. Las aproximaciones de peligro llegaban por parte de ellos. Cristal era
un equipo lento en la transición y hasta
previsible. Llegaba a los tres cuartos de cancha y se chocaba con un muro
colombiano. La más clara del cuadro rimense estuvo en los pies de Santiago
Silva. El uruguayo se encontró un mal rechazo de la defensa visitante y su tiro
salió desviado, cara a cara con Franco Armani.
En la
segunda mitad, el manejo del balón estuvo parejo. Se alternaban la posesión
ambos equipos. Poco a poco, Cristal invadía territorio visitante. Nacional
cedía espacios agrupando gente atrás y aprovechar la velocidad de Moreno para
salir de contragolpe. Se vio más aproximaciones y tiros sin peligro que
situaciones favorables de gol para Cristal. No hubo inventiva, sí posesión.
Pero posesión sin profundidad, es imposible hacer daño. Poco trabajo para
Armani. Cristal intentaba pero no podía. Nacional era un equipo que podía
hacerle daño a Cristal pero decidió defenderse con la pelota en los minutos
finales. No hubo variación en el marcador. Ahora Cristal depende de otro
resultado. Su rival de hoy debe ganarle a Huracán y el equipo peruano hacer lo
propio ante Peñarol en Montevideo. El panorama no es alentador. Los puntos no
ganados en casa le está pasando factura al equipo de Mariano Soso. La idea
está, los intérpretes aún no. Nacional tiene ambas y por eso es puntero,
invicto y sin goles en contra. Ideas semejantes pero realidades distintas.

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