Sporting Cristal empató 1-1 ante Peñarol en su debut en la Copa Libertadores 2016. El equipo generó situaciones de gol pero, una vez más, careció de eficacia.
Parece ser
algo repetitivo. Se genera, hay esperanzas de ganar con cada situación de gol,
pero cuando se te cierra el arco empiezan las preocupaciones. Y hoy pasó. Es un
equipo que te ilusiona, entretiene y da la sensación de llevarse el partido
pero algo le falta. Una sensación que viene desde hace dos ediciones de Copa
Libertadores. Le cuesta cerrar los partidos. Su dominio en el juego no puede
llevarlo a los goles y manejar el partido tranquilo y a su gusto.
Hoy Cristal
salió combativo y competitivo ante un histórico ante Peñarol, nada menos. Desde
el inicio fue un cuadro ofensivo, agresivo, con poca profundidad pero tocando
la puerta del arquero Guruceaga. La más clara la tuvo Alberto Rodríguez en el
arranque del partido. Su remate salió apenas desviado, cuando tenía al arquero
cara a cara. Era el primero al inicio del encuentro. Cristal seguía con las
aproximaciones con Costa y Ávila por las bandas, siendo los más peligrosos en
ataque. Silva, sin embargo, era lo más inofensivo en ataque. Peleado con la
pelota, no podía parar un balón y los zagueros uruguayos hicieron lo que
quisieron con él. Un banquete Valdez y Guillermo Rodríguez. Cuando Peñarol no
tenía por donde atacarle a Cristal debido al planteamiento defensivo que hizo,
un pelotazo buscando a Murillo, pivoteó el balón para Aguiar y poner el primero
del partido a favor del elenco uruguayo. No era justo pero Peñarol fue lo que
no pudo hacer Cristal: ser efectivo.
En la
segunda mitad, el trámite fue casi parecido, aunque los espacios en la defensa de
Peñarol se convirtieron más estrechos. El “Carbonero” se defendía a ultranza
tratando de asegurar la victoria hasta el final. La figura de Costa en la
recuperación siendo un atacante, creció. Lobatón, el generador de fútbol, quedó
demostrado que los años le están pasando factura. La intensidad del partido le
jugó en contra. El ingreso de Ramúa por Silva le dio a Cristal un jugador más
desequilibrante. Con el ingreso del argentino, Ávila pasó al centro para tratar
de desbordar a la defensa uruguaya, cosa que no pudo hacer Santiago Silva.
Luego de tanto insistir, llegaría el empate de Cristal. Un centro por la
izquierda encontró libre a Alberto Rodríguez quien convirtió de cabeza. Era
justo el empate. Había que buscar justicia con la victoria. La superioridad de
Cristal se hizo más evidente después del gol pero ya no alcanzó. Una vez más,
Cristal dejó la sensación de llevarse algo más pero la ansiedad o la falta de
jerarquía le jugó mal. No se perdió el partido pero se perdieron dos puntos
importantes, en casa, que podrían haber ayudado al final de la fase de grupos.

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